POR L.C.BORNIO

Industrias y andanzas de Alfanhuí. Rafael Sánchez Ferlosio. Editorial Destino. España, 1951.

Industrias y Andanzas de Alfanhuí nos guía a través de la vida de un niño muy extraño y sin nombre, que tiempo después se gana el apodo de Alfanhuí (el sonido que hacen los pájaros al cantar), otorgado por el maestro taxidermista con el que su madre lo manda para que aprenda un oficio. Lo que realmente aprende este niño, aunque nunca se dice como tal, es a desarrollar sus habilidades de alquimista. Es capaz de recoger los colores del atardecer con sólo hondear una sábana, crear criaturas híbridas entre pájaros y hojas, transformar una culebra en plata con los rayos de la luna, entre muchas otras cosas. Es así como Alfanhuí va creando su propia realidad y vemos a través de sus ojos una España (Madrid) y un México (Guadalajara) lleno de colores y lirismo que exponen el lado poético del autor. Cada capítulo es una aventura (a modo picaresco y con la clásica estructura del viaje del héroe), que va formando a este niño, más bien taciturno, aunque valiente y curioso, en un ente sabio.

Rafael Sánchez Ferlosio (Roma, 4 de diciembre 1927 – Madrid, 1 de abril de 2019), ganador del premio Cervantes en 2004 y el premio Nacional de las letras Españolas en 2009, logra cautivar al lector por la sonoridad e imágenes pintorescas que crea. Desde el inicio de la novela es notable el ritmo que va pintando un ambiente rural, claramente influenciado por Cervantes, y el constante uso de la prosopopeya para encarnar la fantasía dentro de la ficción, posicionándose como la primera novela de realismo mágico en España.

Comulga con Alicia en el país de las maravillas por su esencia de locura, la transformación de un infante tras el aprendizaje que le dan sus aventuras y el hecho de que puede ser leído con interés por un niño, pero al mismo tiempo un adulto encontrará un trasfondo simbólico que, tal vez,  en una edad temprana habría pasado desapercibido. La diferencia es que el punto central de Lewis Carroll era la fantasía y el de Ferlosio es más bien una miscelánea de realidad y ficción, que siempre mantiene la línea de la coherencia en su propio universo.

Industrias y andanzas de Alfanhuí es una novela poética, conmovedora y llena de magia. Cada uno de los personajes es entrañable y trae consigo una historia y una lección que se quedará en el corazón de los lectores. Es impresionante pensar que una obra tan bien lograda, con un manejo pulcro del lenguaje, haya sido la primera creación de Ferlosio, que más adelante lo llevó a ser conocido como un ejemplo de pluralidad literaria. Después de leer este texto uno no puede volver a ver el mundo de la misma forma.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *