Por Carlos Pérez

En el ecosistema de la moda contemporánea, donde la inmediatez suele devorar la narrativa, existen espacios que deciden detener el reloj para observar lo que ocurre en las grietas del proceso creativo. Acciones de Moda, la plataforma disruptiva de la agencia de producción cultural Momoroom, ha vuelto a sacudir los cimientos de la industria con su tercera entrega de 2025. Esta vez, el manifiesto no se lee en una pasarela gélida, sino que se siente a través de la lente en Tease: verla ensayar, un cortometraje que redefine la relación entre el cuerpo, la lencería y el lenguaje del movimiento.

Bajo la dirección y visión coreográfica de Camila Arroyo, el filme se presenta como una pieza de video-danza que trasciende el propósito comercial. La obra nace como el vehículo visual para la colección Tease de la firma mexicana Sabrina Ol, una marca que, desde su fundación en 2020 por la diseñadora Sabrina Olivera, ha operado más como un diario personal de diseño que como una etiqueta de ready-to-wear.

La estética del entreacto

La premisa de Tease: verla ensayar es engañosamente simple, pero profundamente política: observar a un grupo de bailarinas profesionales —cuyos cuerpos son sus herramientas de trabajo y discurso— en ese estado liminal que es el reposo entre ensayos. Aquí, la lencería de Sabrina Ol deja de ser un objeto de deseo para el observador externo y se convierte en una armadura de identidad y confort para quien la habita.

El cortometraje es una celebración de la camaradería femenina. A través de una coreografía que emula el juego y el descanso, Arroyo logra capturar la “corporalidad en pausa”. No es la danza del espectáculo, sino la danza de la existencia compartida. Las piezas de Olivera, conocidas por su compromiso con la sustentabilidad y una factura que roza lo artístico, acompañan este ritual de intimidad donde la seda y el encaje dialogan con la piel sudada y el músculo en reposo.

Tease: verla ensayar

La autoría como resistencia

Para entender la magnitud de esta colaboración, es preciso diseccionar a sus protagonistas. Sabrina Olivera ha logrado lo que pocos en la Ciudad de México: autogestionar un proyecto que seduce a iconos globales como Nathy Peluso o BB Tricks sin perder su esencia autobiográfica. Sus diseños no son tendencias; son traducciones de experiencias contextuales, fragmentos de una narrativa personal que ahora encuentra eco en el trabajo de Camila Arroyo.

Arroyo, por su parte, aporta un rigor intelectual que eleva la pieza. Candidata al doctorado en Performance Studies por NYU, su trayectoria en espacios como la Bienal de Venecia y el Museo Jumex se nota en la composición de cada cuadro. No dirige modelos; dirige cuerpos que piensan. Su capacidad para hibridar la teoría crítica con la estética de firmas de lujo (como Dior o Tiffany & Co.) le permite aquí despojar a la lencería de su carga hipersexualizada para devolverle una dimensión humana y lúdica.

Momoroom: El bastión de lo imprevisto

Detrás de esta sinergia se encuentra Momoroom, la agencia liderada por la gestora Monse Castera. En un mundo de semanas de la moda saturadas y predecibles, su iniciativa Acciones de Moda se erige como un oasis de libertad. Al eliminar los calendarios fijos y los formatos convencionales, han permitido que firmas como Sánchez Kane o Barragán, y ahora Sabrina Ol, exploren el cine y el performance como métodos de exhibición.

Fragmento Tease: verla ensayar

La presentación reafirma la madurez de la moda mexicana independiente y establece un nuevo estándar para el contenido cultural. Tease: verla ensayar nos recuerda que la moda, cuando se despoja de la urgencia de la venta, puede volver a ser lo que siempre debió ser: una extensión del cuerpo y un testimonio de nuestro tiempo a solas, y con los otros.

En este filme, verlas ensayar es, en realidad, verlas existir en su forma más pura. Y en esa pureza, la moda finalmente encuentra su verdad.

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