Por Daniela Hillman

  • Se trata del nuevo libro que dio a conocer Reneé Acosta en la 10 FILEY.
  • Esta obra -basada en la vida de Antonin Artaud durante la epidemia de la gripe española- continúa vigente en nuestra época.

Con más de una década de trayectoria literaria, así como un historial de múltiples reconocimientos académicos y culturales, la filósofa Reneé Acosta presentó su mas reciente creación, el libro De la crueldad y lo sagrado, viaje épico-mítico de Antonin Artaud en la Sierra Tarahumara”, a través de la transmisión por Facebook como parte del programa de la FILEY. Moderó Balam Rodrigo.

La filósofa Reneé Acosta presentó su libro De la crueldad y lo sagrado, viaje épico-mítico de Antonin Artaud en la Sierra Tarahumara en la 10 FILEY.

Esta obra, la cual le otorgó a Acosta el Premio Bellas Artes de Ensayo Literario Malcolm Lowry 2021, emerge de la cosmovisión de “los altos y bajos de la Sierra Tarahumara”, según explica el maestro biólogo, ensayista, cronista y poeta Balam Rodrigo. 

Durante la actividad, Rodrigo describió la obra como un viaje épico y psicomágico, a través del cual la prolífica escritora nos lleva de la mano junto con voces chihuahuenses de la talla de Enrique Servin, Rogelio Treviño, y Jesús Gardea, entre otros. Sin embargo, la voz central es la de Antonin Arnaud.

Cabe recordar el trabajo de Arnaud, autor de “Los tarahumaras” y quien sirve como vehículo para adentrarnos en el viaje “épico y mítico” de éste por las tierras Tarahumaras. Asimismo, la obra de la presentada muestra con precisión aspectos de los rarámuri que suelen transformarse en clichés y exotismos para quienes desconocen la “Chihuahua profunda”, además de la literatura con la que podemos -en palabras del maestro Rodrigo- “acceder a ese otro viaje onfálico al ombligo de nosotros mismos.”    

El autor chiapaneco se refirió a ese viaje como una guía para el ascenso y descenso a las letras de Antonin Artaud, “pero sobre todo para entendernos a nosotros mismos como hombres hipermodernos, transmodernos y tránsfugas de la realidad, pero también de lo sagrado, de lo épico, lo mítico y lo mágico, y parapetados en un mundo completamente capitalista”.

Al responder la pregunta sobre la concepción del libro, la autora chihuahuense compartió que tomó como ejemplo la dinámica ritualística del genio teatral Eugenio Barba, quien para sus procesos creativos se sometía a una disciplina rigurosa. En ese sentido, su propia experiencia resultó “muy cósmica” debido a la combinación mística de los sonidos, de la música ritual de los tarahumaras y sus chapareques.

“Los instrumentos de los tarahumaras contienen eso que venía buscando desesperadamente Antonin Artaud, como si aquí en México, y más en Chihuahua, habitara la raíz de algo sustancial de la humanidad”, puntualizó Acosta. 

Asimismo, destacó la relevancia para la época actual de la búsqueda de Artaud, ya que, partiendo de la muerte y devastación de la Primera Guerra Mundial, pero sobre todo la epidemia de la gripe española -y considerando la reciente pandemia por COVID 19- el artista nos indica que tenemos que encontrarnos con “la verdadera vida”. 

Pero, “¿por qué Chihuahua?” se preguntó Acosta. “¿Qué es lo que quería encontrar?“ A lo que ella misma recordó que en la época del francés salió un libro de National Geographic que describía a los tarahumaras como la última raza pura. Es precisamente esta búsqueda chamánica y espiritual la que guió al artista. 

“Cito a muchos autores porque son estudiosos, teólogos que fueron dejando un legado muy grande (…) acerca de cómo ha sido el trabajo del estudio antropológico de los chamanes. Yo abordo a Antonin Artaud como Antonin Artaud el chamán enfermo. Para mí es un chamán urbano y es un chamán enfermo, pero al mismo tiempo hay una iluminación a través de ese dolor, de ese sacrificio, del que es la enfermedad”, compartió la poeta y ensayista. 

“Tal vez por la situación histórica que estamos viviendo, para mí fue muy fácil entender a lo que se refería, porque la verdadera vida es ese estado, esa fuente de espiritualidad (…) es como si toda esa vida estuviera rebosante con unas ganas de luchar, por vivir, con esa fuerza de sobrevivir. Antonin viene buscando esa fuente como si estuviera celosamente guardada en los secretos del tutuguri.” 

Por ultimo, expresó su preocupación de que el mensaje quede muy claro con relación al respeto que la humanidad le debe a los trashumaras y otros grupos culturales. Insistió en que se busque preservar las prácticas espirituales para los propósitos propios de las comunidades indígenas.

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